August 11, 2008

Soltería


Conozco a varias mujeres –entre ellas yo- que cuando nos encontramos en la soltería podemos llegar a pasarla mal. Hoy me di cuenta de lo equivocada que he estado al renegar de mi soledad.
Estuve en pareja durante 15 años y a pesar de ser divorciada, no me da miedo volver a comprometerme con alguien para tratar de caminar juntos el mayor tiempo posible, tener un proyecto juntos y trabajar con esfuerzo para lograrlo. Me gustaría decir que hasta la muerte nos separe, pero la vida me ha enseñado que eso no siempre sucede, aunque he aprendido que con disposición y voluntad puede durar mucho mucho tiempo.
Me gusta estar en pareja, creo que es el mejor estado del ser humano y creo que es muy gratificante, interesante y divertido el poder compartir los días buenos y malos con un compañero. Ser pacientes, disfrutar y confiar que se dará el encuentro con ese confidente, incondicional apoyo, buen amigo y amante que estará para nosotras al llegar a casa.
Por otro lado, la soltería tiene muchas ventajas y a las que nos encontramos en ese estado nos conviene mirarle con buena cara, pues esa es nuestra vida, aquí y ahora, y tenemos la responsabilidad de disfrutarlo.
Este fin de semana comprobé lo bien que me la paso estando sola, sin estar con pareja y sin amigos. Pude disfrutar de un buen libro, excelente música y buenas pelis. Conocí lugares nuevos, tuve una comida deliciosa y larguísima conmigo y mis pensamientos. Disfruté cocinar aunque fuera yo la única comensal. Hice un paseo y disfruté del sol en mi rostro aun estando sola durante 72 horas seguidas. No tuve necesidad de hablar o llamarle a ninguna de mis amigas pues pude disfrutar de mi agradable compañía.
No sé por que a veces me es tan indispensable estar acompañada, por que se me intensifica la necesidad de tener a alguien cerca para sentirme en paz. Me encanta conversar y disfrutar de las cosas compartiéndolas con seres queridos, pero debo recordar que estando sola también se puede disfrutar.
No tengamos miedo de la soledad, disfrutemos de tener nuestro espacio y nuestro tiempo únicamente en nuestras manos. No hay que lamentarse por no tener pareja, ya llegará el momento de los encuentros y disfrutaremos de las bondades de la testosterona. Estemos abiertas a ese encuentro, pero mientras tanto vivamos felices, plenas y completas y sobre todo disfrutemos de nuestra libertad.

August 07, 2008

Menguante...


Estoy en medio de un bajón. Sé perfectamente que en estos casos, hay que ser paciente, mantenerme serena y tolerar la poca luz de estos días. He seguido lo que me dicta mi corazón y he podido ser congruente, honesta, franca y directa para evitar hacer lo que no me gusta que me hagan. Se siente bien seguir al corazón; me siento liberada y me place ser fiel a mis creencias, valores y sentimientos.
Dicen que la experiencia es lo que adquieres cuando no obtienes lo que querias. En cuestiones del corazón he adquirido buena experiencia. Creo que me siento triste por que a pesar de haber hecho lo que para mi es correcto, no cambia mi situación sentimental, pero al menos estoy tranquila y en paz. Mi vida es buena, tengo salud, tengo a mi familia y tengo buenos amigos; pero me siento triste. Me hace falta volver a la vida laboral, pero sé y confío que pronto será así.
Lo extraño mucho, pero sé que este silencio es positivo. Algo bueno saldrá de ello.
Esperaré a que la luna se llene, para que de la misma manera, me llene de energía y vuelva a empezar. El comienzo está próximo y necesito estar lista y dispuesta a iniciar de nuevo llena de fe, paciencia, esperanza, confianza y con mucho amor.

Los obstáculos están ahí por una razón;
nos permiten probar que tanto deseamos algo.
Nos permiten demostrar nuestra dedicación
y esfuerzo para lograr nuestros sueños.
Randy Pausch

August 01, 2008

Silencio

Han pasado 11 meses desde que me fui. Con muchas dificultades he llegado hasta el día de hoy en dónde su silencio cada vez es más fuerte. Dicen que el que calla otorga, que es más fácil manejar el silencio que la palabra; que cuesta más responder con gracia y honestidad, por ello a veces el silencio es una mala respuesta, una respuesta amarguísima.

El silencio
Mata y asfixia
Confunde y molesta
Da esperanza y provoca nostalgia
Hiere, pero permite reunir fuerzas
Estimula la reflexión y empuja a las decisiones
El silencio apaga mi ilusión y adormece mi corazón.

Quizás es lo que se está buscando. Mucha razón tiene mi querida Gaby al decir:

¿Cuánto miedo
guarda una palabra
en la boca de quien
no se atreve a pronunciarla?

Amor a primera vista

Recuerdo el primer día que lo vi, era una mañana de Abril en la que había despertado determinada a dejar atrás mi pasado, me prometía dejar de llorar y oraba por reunir fuerzas para confiar y volver a empezar.
En medio de esa determinación, me levanté de la cama de un salto al leer en mi blackberry un mensaje urgente para un conference call en 10 minutos a partir de ese momento. La urgencia era tal que me instale frente a mi laptop para enterarme de que iba la urgencia. Una de las divisiones de mi empresa estaba involucrada en una auditoria con un cliente muy importante; el diagnostico inicial no era muy alentador y había que acercarse a la autoridad. Revise los documentos y el nombre de quién firmaba la orden era completamente desconocido para mi, pero sonaba interesante. Era un apellido que jamás había escuchado, nunca pensé que se quedaría grabado para siempre en mi memoria. Una de mis mejores amigas del medio, me ayudó a conseguir una cita con la Autoridad firmante esa misma mañana. Terminada la conferencia, regresé a mis primeros pensamientos del día, mi firme resolución por ser feliz, disfrutar y pasar página. Apurada por la cita con la Autoridad, elegí que ponerme y fui más allá; decidí que ese día había que esforzarse más de lo normal en el arreglo personal pues iniciaba mi nueva vida hacía la paz y felicidad.
Llegó la hora de la reunión, me presenté en su oficina justo a la hora de la cita. Cecy no aparecía y Lizi salía a buscarla. Me quede a solas con él y al observarlo con detenimiento y una curiosidad inexplicable, estalló dentro de mi una emoción que jamás olvidaré. Fue la explosión de una burbuja chispeante y embriagante que subía del estómago al corazón dejando huellas hasta hoy imborrables. Me había enamorado a primera vista y ahí comenzó todo. Un encuentro sorpresa que la vida me estaba regalando para recuperar la fe en el amor, en mi capacidad de sentir y en la confianza de vivir. Era el principio de uno de los capítulos más dulces de mi vida.
Tuvimos meses de conversaciones largas, interminables. Fueron desayunos, comidas y cenas que se inventaban sólo con el afán de estar cerca. Los dos estábamos frente a algo nuevo e inexplicable. Un día me preguntó con cierto dejo de frustración ¿Por qué no nos conocimos antes? Yo le respondí: No era tiempo y antes no nos hubiéramos reconocido. Divino momento que nos hizo coincidir. Con los días y pegados al teléfono, se fue tejiendo una red de confianza y seguridad. Nos fuimos descubriendo y entregando poco a poco hasta que nuestros cuerpos se conocieron, dándole un nuevo significado al placer. Trabajamos juntos, viajamos juntos, dormimos juntos, soñamos juntos. Fue mi renacimiento al amor y la ilusión. Se comenzaron a escribir las primeras páginas de una vida más plena y vibrante. Hoy agradezco a Dios por esta experiencia y le pido me de fuerza para saber cuando soltarla.